Hijo y hermano de músicos, Ezequiel Serrano Calderón nace en el barrio San Francisco de Bucaramanga, Departamento de Santander, Colombia, el 3 de junio de 1955.
Su madre, Victoria Calderón Rueda, y su padre, Víctor Manuel Serrano Medina, músico de profesión, forman una familia de 10 hijos que crece con la música. Este hecho marca definitivamente el destino profesional de Ezequiel y el de uno de sus hermanos mayores, Álvaro Serrano Calderón, y quien años más tarde se convertiría en su principal mentor.
| Doña Victoria Calderón Rueda |
Siendo muy niño, el padrino de Ezequiel, el reconocido maestro y músico compositor de Bucaramanga, Alfonso Guerrero, lo bautizó "la música chiquita".
Contaba doña Victoria que el 3 de junio de 1955, mientras daba a luz a su noveno hijo Ezequiel, a las 2:00 de la tarde en una habitación, don Víctor ensayaba con su orquesta en el patio de la casa.
Don Víctor, además de arreglista y compositor, tocaba saxofón, flauta, clarinete, conocía el contrabajo y los instrumentos de percusión, y tenía todos estos instrumentos en casa. Fue creador y director de la Orquesta Claridad, un grupo musical de baile. También integró otras agrupaciones de música tradicional andina y del Caribe, incluida la Orquesta de Pacho Galán.
| Don Víctor con la flauta (el segundo de izquierda a derecha) |
Además, se hizo importador de accesorios e instrumentos musicales, siendo su empresa una de las primeras de este tipo en Colombia y la región andina.
En una oportunidad, antes de cumplir los cinco años, Ezequiel entró al lugar donde su padre tenía almacenados los instrumentos que importaba. Abrió el estuche de un clarinete e intentó armarlo y hacerlo sonar, pero como pesaba tanto, el instrumento se le cayó. Esto le ocasionó a sus padres un inconveniente feliz. Aunque tuvieron que ir a reparar el clarinete, se alegraron mucho al corroborar que el pequeño Ezequiel se sentía muy atraído por la música, al igual que dos de sus hermanos mayores, Luz Mercedes y Álvaro, que para ese tiempo ya asistían al Conservatorio.
Otra de las experiencias que marcó la futura carrera de Ezequiel la tuvo a sus siete años, en 1962, en un primer contacto con la música académica gracias a una invitación que le hace el profesor Roberto Mantilla, pupilo de su padre, para ir a ver la Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia, que se presentaba en Bucaramanga, y en la que Mantilla era primer clarinete.
Ezequiel todavía recuerda parte del programa: la Sinfonía n.º 7 de Beethoven y la obra Billy the Kid, del músico norteamericano Aaron Copland, que con el tiempo pasarían a ser dos de sus obras favoritas.
Al año, en 1963, ocurrieron otros dos eventos importantes, cuando Ezequiel, de nuevo, abrió otro estuche por su cuenta. Esta vez se trató del saxofón soprano que su padre tocaba con la Banda del Departamento de Santander.
Sucedió, que después de armarlo, Ezequiel tocó una escala para el asombro de doña Victoria, quien, en seguida, le contó a don Víctor. Entonces deciden inscribirlo al año siguiente, junto a su hermana menor Martha, en la Academia de Música de Bucaramanga, donde Ezequiel comienza sus estudios de teoría y solfeo, armonía y saxofón.
El otro evento ocurre cuando el músico bajista y contrabajista Carlos Acosta De Lima, que tenía un grupo con sus hermanos Luz Mercedes y Álvaro llamado Los Duques del Rock, les lleva el primer sencillo de Los Beatles, ''Please Please Me'', que escuchan en el tocadisco de la casa.
Carlos Acosta tenía un programa de rock en Radio Compás, una radio juvenil, adonde llegaban las novedades musicales de EMI, Inglaterra, y de otras partes de Europa y del mundo.
Otro evento que lo impactó fue cuando la familia se mudó para un barrio que estaba en construcción, y adonde llegó un grupo de gitanos a vivir en carpas. Ezequiel tenía que atravesar el monte para ir a la escuela y sentía mucha curiosidad por la música que tocaban los gitanos y las fiestas que celebraban.
Muchos años después, se vuelve a topar con esta interesante música que escuchó de niño, descubriendo una rica cultura proveniente de Rumania y Bulgaria. Las influencias musicales en casa de los Serrano Calderón eran muy variadas.
Primeras influencias
Ezequiel recibe influencias tanto de los gustos de su padre, que escuchaba grandes orquestas colombianas, mexicanas y estadounidenses y música de compositores locales como José Barros y Crescencio Salcedo, como de la música que escuchaban sus hermanos en la que contaban Tito Puente, Tito Rodríguez, Machito, Joe Cuba, algunos de los grandes jazzistas de la época como Miles Davis y John Coltrane, bandas de rock y de la música propia que comenzaban a hacer ellos mismos en las bandas que conformaban.
Aparte, en el patio central de la casa, donde estaba la máquina de moler el maíz, se escuchaba la radio con corridos mexicanos y rancheras, música española como ''La violetera'', boleros, alguna música alemana de acordeón y el vallenato de los años cincuenta y sesenta. Para Ezequiel su carrera como productor comienza escuchando la radio.
Cuando Ezequiel tenía 12 años don Víctor fallece, sabiendo que su hijo sería músico. Desde entonces, doña Victoria y sus hermanos continuarán apoyándolo durante toda su carrera.
Ezequiel pasa al Conservatorio de Música de Santander, a cargo del maestro Artidoro Mora, donde continúa con los estudios de música y se hace parte de la coral.
A los 14 años, además del saxofón y la flauta, se siente atraído por la percusión, por lo que en las noches se iba a las fiestas donde tocaban agrupaciones como Los Escala, Los Alfa y Los Brillantes de Alfonso Hernández, integradas por músicos amigos de sus hermanos, y les pedía que lo dejaran subirse a tocar las congas.
Para aquel momento, a la par de la música popular colombiana y la salsa, Ezequiel ya escuchaba grupos de jazz-rock como: Blood, Sweat & Tears y Chicago, dos de sus bandas favoritas.
Otros de los intereses de Ezequiel por ese tiempo fueron los deportes y, en especial, su fascinación por el cine. Desde niño, se convirtió en un asiduo espectador del cine europeo y norteamericano.